Los casquillos, o silentblocks, son las piezas que unen la suspensión al chasis. De serie son de goma, y no por tacañería: la goma filtra vibraciones y ruido, y eso es lo que hace que un coche normal sea cómodo.
El problema llega cuando exiges. La goma se deforma al acelerar, al frenar y al apoyar, y con ella se mueve la geometría que tanto te costó ajustar.
Goma
A favor: silenciosa, cómoda y barata. Para un coche de uso diario cumple de sobra.
En contra: se deforma bajo carga y envejece. Un silentblock de veinte años está agrietado y da holgura, aunque a simple vista parezca entero.
Si tu coche tiene muchos kilómetros y nunca se han tocado, cambiar a goma nueva de calidad ya supone una mejora notable, y sale más barato de lo que crees.
Poliuretano
Es el punto medio, y el que recomendamos a la mayoría.
A favor: mucho más rígido que la goma, así que la suspensión trabaja con la geometría que le has dado. Dura más, aguanta mejor los aceites y no se agrieta con los años. Se fabrica en distintas durezas, normalmente de 80 a 90 ShA: cuanto más alto el número, más duro.
En contra: transmite algo más de vibración y ruido. Nada dramático en un coche preparado, pero se nota respecto a la goma. Y hay que engrasarlos al montar, porque si no chirrían.
Dónde encaja: coches de calle preparados, tandas de circuito y drift de nivel aficionado. En subchasis y brazos traseros es donde más se nota.
Aluminio
Es la opción más directa, sin nada que se deforme.
A favor: holgura cero. La potencia llega a las ruedas sin pérdidas y la geometría se mantiene fija aunque el coche vaya cargado. En el soporte del diferencial se nota muchísimo en la respuesta del acelerador.
En contra: transmite todo. Ruido de rodadura, vibración y los golpes de los baches llegan al habitáculo sin filtro. Además, al no amortiguar, la carga pasa íntegra a las piezas de alrededor, así que en un coche de calle con muchos kilómetros conviene pensárselo.
Dónde encaja: competición, drift y coches que se usan sobre todo en circuito.
Casquillos con rodamiento
Hay una cuarta vía: alojamiento de aluminio con rodamiento esférico dentro. Mantiene la rigidez del aluminio y además deja que el brazo gire con suavidad, sin forzar.
Es lo más preciso que puedes montar, y también lo que más mantenimiento pide, porque un rodamiento se ensucia y se desgasta.
Por dónde empezar
Si no quieres cambiarlo todo de golpe, este es el orden que más se nota:
Soporte del diferencial. Es el que más se deforma al acelerar y el cambio se percibe de inmediato.
Subchasis trasero. Rigidiza todo el eje y estabiliza la geometría en curva.
Brazos traseros. Mantienen la caída y la convergencia donde las pusiste.
Trapecio delantero. Mejora la precisión de la dirección, y con casquillos excéntricos puedes además ganar avance.
Mezclar materiales está bien
No hay que elegir uno para todo el coche. Es habitual montar aluminio en el diferencial, que es donde más se gana, y poliuretano en el resto para no volver el coche inhabitable. Nosotros montamos así bastantes coches de clientes que también usan en carretera.
Lo que necesitamos saber
Dinos el coche, el uso que le das y si lo usas a diario. Con eso te decimos qué combinación encaja y por dónde empezar sin gastar de más.
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